Estrés en los niños: ¿Cómo comprenderlo?

Estrés en los niños: ¿Cómo comprenderlo?

4/12/2021 Por Violeta Rivera Santa Rita

El estrés es un tema común y que vivimos todos los días. El trabajo, las actividades familiares y las situaciones sociales nos generan sentimientos asociados con dicho estado, el cual se ve reflejado incluso en nuestra salud física.

El estrés está definido, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), como “el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción”; por lo tanto, el estrés se genera cuando el organismo percibe algo que puede requerir un mayor esfuerzo o una reacción diferente a las que usamos en las actividades comunes.

Durante los últimos años, hemos cambiado la forma de ver y abordar el estrés, y vale la pena hacer una diferencia entre “estrés” y “distrés”. La palabra “stress” significa presión, tensión y esfuerzo; en ella podemos encontrar ciertos matices “positivos”, pues algunas personas logran mejores resultados cuando trabajan bajo este tipo de sensación, o nos puede llevar a ser precavidos ante un peligro. Sin embargo, cuando este estrés comienza a ser más frecuente, elevado, y a tener consecuencias sobre nuestra salud, le llamamos “distrés”.

En los niños, podemos encontrar ciertas fuentes generadoras de estrés, como:

  1. Académicas: A medida que los niños crecen, las presiones académicas, tales como el objetivo de tener calificaciones altas y/o la sobrecarga de actividades extra-escolares, resultan estresantes, trayendo como consecuencia el “distrés” que podría manifestarse en dolor de cabeza, gastritis, colitis, trastornos del sueño o falta de atención. En estos casos, por ejemplo, hazle saber que está bien sentirse cansado y manifestarlo, y que cada persona tiene un ritmo de aprendizaje diferente, y eso es completamente normal.

  2. Sociales: En el ámbito social, por lo general encontramos que la exigencia de pertenecer a un grupo determinado, caerle bien a todos, cumplir con las expectativas de acuerdo con los patrones de belleza, ser popular, son situaciones que generan estrés en los niños. Derivado de esto, muchos de ellos presentan un cambio radical de conducta, aislamiento social, mentiras, entre otras actitudes. Es importante mantener la comunicación y comprensión con los pequeños, hacerles saber que las diferencias nos hacen únicos y están bien, y fortalecer su autoestima reconociendo sus capacidades.

  3. Familiares: Cuando la dinámica familiar sufre cambios drásticos, como la separación de algún ser querido, cambio de residencia, la llegada de un hermano o la pérdida de un miembro de la familia, el niño experimenta estrés y, en la mayoría de los casos, ante una dificultad en la adaptación se desarrolla “distrés”. Es importante explicar al pequeño el proceso, acompañarlo, validar sus emociones y darle espacio para expresarlas.

  4. Ambientales: Es común que los niños experimenten niveles altos de estrés cuando han escuchado noticias impactantes o cuando han tenido que enfrentar sismos u otros sucesos inesperados. También se genera estrés al sentir inseguridad, miedo a quedarse solos, o ansiedad en situaciones, por ejemplo, de mucho ruido. Para esto, ayuda hacerlos sentir acompañados, ponerles actividades recreativas como la lectura o la pintura, y practicar ejercicios de respiración que les traigan tranquilidad.
  5. Salud/Enfermedad: Cuando algún familiar cercano o el mismo niño está cursando un proceso de enfermedad, por lo general se experimentan niveles de estrés elevados que derivan también en angustia, ansiedad, trastornos del sueño, entre otras cosas. Ejemplo de ello es la enuresis, donde los niños que no tienen acompañamiento de los especialistas adecuados pueden desarrollar altos niveles de estrés y ansiedad, generando así mayor dificultad para relacionarse, retraimiento, sentimientos de culpa, rechazo y baja autoestima; además, este estrés puede ser un detonante de las descargas involuntarias de pipí, creando un ciclo que no favorecerá al tratamiento.

Por otro lado, la rutina a la que se someten muchas familias con este padecimiento, como cambiar la ropa de cama, la ropa mojada del niño, limpiezas frecuentes o cambio de colchón, generan estrés, tanto en los padres como en los pacientes y sus hermanos.

Es importante tomar en cuenta que, en situaciones de estrés, podemos pedir ayuda a las personas cercanas y, de ser necesario, buscar la opinión de un especialista.

En los pequeños con Enuresis, existen productos de apoyo que ayudan a contener las descargas de pipí, reduciendo los momentos de tensión y dando mayor tranquilidad a las familias y seguridad a los pequeños, como Goodnites.

Recuerda que no están solos, Goodnites los acompaña.

BIBLIOGRAFIA

Especialista en intervención en crisis y urgencias psicológicas; actualmente, brinda entrenamiento en Psicología de la Salud. Cuenta con más de 15 años de experiencia en la consulta privada y en intervención psicológica hospitalaria.

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